La pila de libros en la mesa de luz llegó a la altura del velador. Esto puede querer decir dos cosas: que estoy descubriendo muchos libros o que estoy leyendo poco. Me inclino por la triste verdad de la segunda. A ponerse a leer!
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miércoles, 2 de febrero de 2011
Esto me preocupa
La pila de libros en la mesa de luz llegó a la altura del velador. Esto puede querer decir dos cosas: que estoy descubriendo muchos libros o que estoy leyendo poco. Me inclino por la triste verdad de la segunda. A ponerse a leer!
miércoles, 13 de octubre de 2010
Releer la historia
Me descubre Sofi, 6 años, terminando una novela. Me dice: "cuánto que leíste!". Entonces le cuento que me da tristeza cuando estoy llegando al final de un libro. "¿Por qué?", pregunta. Trato de explicarle esa sensación de duelo que tengo cuando una historia se acaba, "porque no quiero que se termine", digo, "porque los voy a extrañar". Sofi me mira con cara de que no entiende del todo de lo que le hablo, (creo que entinde la parte del "no quiero que se termine" pero no la parte de la trsiteza) y finalmente me dice "y leelo otra vez". En ese instante entendí dos cosas: una, por qué los chicos tienen esa fascinación por escuchar la misma historia cien veces, y la otra, que para un adulto no hay posibilidad de volver a leer la misma historia, aún cuando efectivamnete decidiera empezar el libro otra vez. Y ahí me di cuenta de que no sólo se reescribe la persona sino que también se relee la persona. Quizá por eso tengo esa sensación cuando voy llegando a las páginas finales de un libro.
lunes, 11 de octubre de 2010
Reescribir la historia
Me dijo Pablo Ramos citando a Abelardo Castillo: "no se reescriben las historias, se reescribe la persona". Y en esa frase escuché exactamente lo que, aun sin poder decir, sabía que me pasaba (o más bien que no me pasaba) con la escritura. Es decir que al corregir un cuento, uno no corrije el cuento, se corrije a uno mismo, como persona. Hace unos siete u ocho años, decidí empezar a escribir activamnte porque era la única manera que tenía de volverme yo misma. Escribí. Como pude, como supe, cuánto pude, quizá menos de cuánto hubiese querido, pero escribí. Ahora estoy segura de que es momento de reescribir la historia, porque en mi porpia escritura descubro que puedo ser algo más, algo distinto y, quizá, hasta algo mejor de lo que escribí hace un rato cuando fui eso que escribí y no quiero o ser o, tan sólo, no puedo seguir siendo.
viernes, 24 de septiembre de 2010
Ayer, mañana y volver
Ayer empecé a volver, volver de verdad, empecé a volver a escribir y a adueñarme, otra vez, de mis palabras, si es que alguna vez fui su dueña de verdad.
Ayer me convencí de que solo se puede escribir desde las entrañas y me prometí que a partir de hoy, que ayer era mañana,voy a escribir desde donde me convencí ayer.
Porque ese nudo en las tripas sino es insoportable.
Porque sino no tiene sentido este blog.
Porque me estorba el miedo.
Porque golpea el deseo.
Porque sólo a veces decido abrirle.
Porque cuando le abro me encuentro.
Porque ayer las entrañas de otro
despertaron mis entrañas
y hoy
que ayer era mañana
decidí volver
a ser
dueña
de
mis
palabras.
Ayer me convencí de que solo se puede escribir desde las entrañas y me prometí que a partir de hoy, que ayer era mañana,voy a escribir desde donde me convencí ayer.
Porque ese nudo en las tripas sino es insoportable.
Porque sino no tiene sentido este blog.
Porque me estorba el miedo.
Porque golpea el deseo.
Porque sólo a veces decido abrirle.
Porque cuando le abro me encuentro.
Porque ayer las entrañas de otro
despertaron mis entrañas
y hoy
que ayer era mañana
decidí volver
a ser
dueña
de
mis
palabras.
miércoles, 14 de octubre de 2009
De mis palabras
Existe el viejo dicho popular "El hombre es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras". Una vez alguien me preguntó: ¿y por qué no pesarlo al revés? Hice la prueba y tiene mucho más sentido: uno siempre es dueño de sus palabras y siempre, de esto estoy segura, termina siendo esclavo de sus silencios.
jueves, 24 de septiembre de 2009
Dueña, con Ñ
"No faltará quien ofrezca soluciones absurdas: escribir con nuestro inolvidable César Bruto, compinche del maestro Oski. Ninios, suenios, otonio. Fantasía inexplicable que ya fue y preferimos no reanudar, salvo que la Madre Patria retroceda y vuelva a llamarse Hispania. La supervivencia de esta letra nos atañe, sin distinción de sexos, credos ni programas de software. Luchemos para no añadir más leña a la hoguera dónde se debate nuestro discriminado signo.
Letra es sinónimo de carácter. ¡Avisémoslo al mundo entero por Internet! La eñe también es gente."
Letra es sinónimo de carácter. ¡Avisémoslo al mundo entero por Internet! La eñe también es gente."
De la queridísima Maria Elena (Walsh, si cabe aclarar...)
"La Ñ también es gente"
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